UN DÍA MAS DE VIDA



LA LUZ AL FINAL DEL TÚNEL

      Un torbellino de ideas pululuban en mi cabeza.  Aquel malestar de días anteriores, había regresado y los sonidos que a lo lejos llegaban a mi mente, despertaban nuevamente mi ansiedad, y sin límite alguno, me indicaban que todavía estaba viviendo el horror de la persecusión de mis captores. ¿Por qué? - me preguntaba una y otra vez. ¿Por qué a mi?.   Incesante eran las interrogantes y pocas las respuestas que podría obtener. Sin embargo, aún me mantenía con vida y dispuesto a continuar mi cruzada.

     El día anterior, ladridos de perros cercando los alrededores, me habían alertado.  Corrí lo más que pude, y llegue hasta el gran lago, donde pude sumergirme unos minutos hasta que consideré que el peligro había terminado. La venganza latente en mi corazón me motivaba a continuar con este agrio deseo de reinvidicar mi nombre, mi imagen. Muchos años de constante reinvento de mi persona, hasta alcanzar el grado que deseaba, contra viento y marea.  Mi familia había sufrido y mis hijos, aún cuando crecían debían considerar la posibilidad de no volver a ver a su padre.  Miles de cosas, como hormigas recorrieron mi piel, picado cada sensación invencible que abrumaban mi alma.  No, no era una sueño, ni siquiera una pesadilla, era la incansable realidad que martillaba mi existir.  A ella me debo ahora, tristemente. Pero debo resistir porque la esperanza de una verdad y una justicia, aún se oye en mi interior, como un acompañante que soba mi cansada espalda, y enjuga mis lagrimas nocturnas.